Dos horas charlando con un hombre de sensibilidades torpes y nobles derribaron años de creer que, dada su imagen pública y fiestera que se reproduce en sus discos y sus apariciones televisivas, era un completo imbécil. Resultó noble.
Dos horas charlando con un hombre de sensibilidades torpes y nobles derribaron años de creer que, dada su imagen pública y fiestera que se reproduce en sus discos y sus apariciones televisivas, era un completo imbécil. Resultó noble.
Calculo que estos niños sí serán, pero me serán ajenos a la vista.